Un pequeño relato que escribí par aalguien muy especial
Espero les haya gustado esta pequeña historia, si fue así por favor compártanla con alguien que necesite esperanza :3
The Expectant
doll
Ojos más oscuros que la noche sin
estrellas, ni un solo resplandor se reflejaba en ellos, su largo cabello fluía
por sus hombros enmarcando su rostro aporcelanado que resaltaba gracias al peculiar
color turquesa de su cabellera, imitando
a una cascada traslúcida oculta en los más profundos bosques, una visión de
perfección y belleza jamás antes vista, así la describían quienes la
observaban.
Labios perfectos y siempre dibujando
una línea que no era ni una sonrisa ni una mueca de tristeza, sin embargo y
aunque era sólo una muñeca en aquella gran tienda que era el mundo, podía oír
desde siempre lo que decían al verla “se ve tan triste” “se ve solitaria” “es
hermosa pero no parece ser feliz” escuchando estas cosas día tras día, esas y
sólo esas palabras sus ojos continuaban oscuros sin fondo y su cabeza
ligeramente ladeada como quien no quiere darle importancia a lo que está
pasando frente a ella.
Años y más años pasaron y ella en ese
mismo escaparate, muchos la habían comprado cegados por su misticismo y sin
embargo no había resultado, jamás había llegado a un hogar cálido, jamás una
mano realmente amable había acariciado su cabello, es como si viviera en una
burbuja de cristal y por más que quisieran tocarla jamás nadie lograba alcanzarla
y por eso siempre volvía a aquel estante esperando con un aparente “quemeimportismo”
al siguiente crédulo que viniera a probar su suerte con ella.
Fue tarde en la noche cuando un
misterioso personaje se acercó a la tienda dónde su semblante parecía
desesperanzado y pidió por ella, aquel hombre de sonrisa amable llevaba un
sombrero y venía empapado, había atravesado la tormenta por llegar a tiempo a
verla, era un viajero, pudo deducir al ver sus ropas desarregladas y uno
extranjero por su semblante poco familiar, sus ojos se habían prendaron de ella
desde el momento en que la vio y sin dudarlo había venido a llevársela con él.
Por misterioso que pareciese no la
llevó a una casa ni a un hotel, continuó su viaje fuera de ese pueblo del que ella
jamás había salido, viajó con él por más paisajes de los que jamás se había
imaginado, noche con noche escuchando sus historias de aventuras pasadas y
viéndolo sonreír para ella, su semblante sin vida no había cambiado, no podía,
así era ella, tan sólo una muñeca, fue creada con esa mirada fija y sin
sentimientos, no podía cambiar y no podía responder a las sonrisas de aquel
amable viajero, sin embargo noche tras
noche lentamente comenzaba a desear poder hacerlo ¿Qué tan feliz se pondría si
pudiera sonreír? ¿Se asustaría? ¿La alejaría? ¿O sería aún más brillante su
sonrisa? Quería saber, la llevaría tal vez por el mundo ahora de la mano?
Podrían correr juntos? Podría sentir el viento y el calor del sol? Quería
vivir, con aquel viajero, no sólo estar ahí, quería vivir para él y con él.
El sol de una mañana de invierno era
dolorosamente brillante, cubrió por impulso sus ojos con una mano y se giró
molesta por la interrupción del astro rey del cielo, al segundo abrió sus ojos
y parpadeó en shock. Podía moverse, sus manos, sus pies, sus párpados, tocó su
rostro incrédula y saltó de la pequeña manta donde recordaba aquel viajero la
había colocado para descansar, gateó hasta el lago cercano y se vio reflejada
en las aguas, la sorpresa tatuada en sus facciones ahora reales, sus ojos por
fin con el brillo de un alma y un corazón caliente latiendo en su vacío pecho.
Estaba viva, era un ser humano, no más
una muñeca ¿pero cómo, cómo había pasado? Regresó tambaleándose hasta el
campamento y a su lado vio una nota, ella no sabía leer esas formas en el papel
pero de seguro el viajero podría, se sentó a la sombra del gran roble y esperó,
esperó sin saber si eso en su rostro era una sonrisa, pero todo era tan
emocionante y nuevo que no podía esperar, sin embargo lo hizo, esperó hasta que
el sol su único compañero la dejó para darle paso a la egoísta luna que cambió
el calor por frío en sus manos y su nuevo cuerpo, lentamente sus labios habían
cambiado a aquella expresión que estuvieron tantos años acostumbrados a mantener y lentamente una sensación
desconocida se apoderó de ella haciéndola dormir, no quería pero no podía más,
tal vez mañana si podría verlo, de seguro volvería por ella pronto y se
sorprendería y ambos podrían bailar bajo los cálidos rayos del sol.
Lo siguiente que conoció fue el dolor y
la desesperación ¿Dónde estaba su
viajero de amable sonrisa y dulce voz? Cansada de esperarlo se decidió, tomó
todas las cosas que había dejado el otro atrás y emprendió su camino con la
nota en su mano, recorrió valles y praderas hasta llegar a un pueblo ahí esperó a alguna buena persona y
mostrándole el papel con sus ojos le suplicó que le dijera lo que decía, ya que
también había descubierto que no sabía cómo hablar como los demás y entonces
las palabras que fueron pronunciadas rompieron la ilusión cruel que en ella
había nacido “querías vivir con tanta fuerza que no tuve más opción que cambiar
lugares contigo...ojalá hubiera podido verte sonreír una sola vez...gracias my
lovely expectant doll”
Lágrimas rodaron por sus ojos por días
y semanas enteras y cuando no hubieron más para regar su rostro su corazón
continuó llorando ¿Este era el mundo en el que tanto había querido vivir?
Estaba mucho mejor siendo una muñeca, hubiera sido mejor jamás dejar la
seguridad de la tienda, no tener sentimientos estaba bien, no conocer la
felicidad estaba bien si así se evitaba conocer el dolor y aunque su mente
gritaba esas palabras mientras continuaba vagando por caminos antes recorridos
de a dos, no quería negar que conocer al
viajero había sido lo mejor de su vida y cambiaría esa humanidad suya mil veces
con tal de ver aquella sonrisa amable, no necesitaba ser humana, si lo había
deseado sólo fue por él y sin él no tenía sentido estar ahí.
Sus pasos lentamente la regresaron al
único lugar que conocía, vestida aún con sus ropas de muñeca y con su cabello
algo desarreglado, sus ojos que ahora conocían la tristeza y la soledad, ahora
y sólo ahora se veían realmente vacíos, había entendido que jamás nadie vio lo
que realmente era ella, una muñeca en espera, en espera de conocer a ese
alguien quien daría luz a su vida, ese alguien a quien ahora podía ver de
nuevo, en el estante dónde siempre estuvo sentada viendo el mundo ahora un
nuevo muñeco vestido de viajante ocupaba su lugar, su semblante sin embargo era
brillante, estaba feliz, sonreía como ella recordaba y lloró una vez más
tomándolo en sus brazos y presionándolo contra su pecho sin poder expresarle lo
que quería, sólo supo aferrarse a él derramando lágrimas que mojaron el rostro
endurecido del objeto sin vida, deseó, deseó con todas sus fuerzas volver el
tiempo atrás, pidió perdón por su egoísmo y codicia al querer más de lo que ya
tenía, estar con él era suficiente no deseaba más, por eso “devuélvemelo” fue
lo que logró pronunciar antes de perder las fuerzas y quedar ahí tendida en el
rígido suelo de la pequeña tienda dónde nadie trabajó jamás.
El bullicio de la calle no lograba
entrar hasta el escaparate, había mucha gente a su alrededor mirándola, mirando
en su dirección, notó que no podía moverse y lo supo de inmediato, había vuelto
a ser una muñeca, pero aún quedaban rastros de lo que eran sentimientos en
ella, podía sentirse alegre porque eso significaba que su viajero había
recobrado la vida, si era así nada más importaba incluso si no estaba ahora con
él y de nuevo se hallaba en aquella tienda, podía sentirse en paz, habían
cambiado sus vestidos y ahora vestía una tela blanca de pies a cabeza, la gente
afuera parecía muy emocionada, pero eso era normal para ella quien siempre
había llamado la atención, sin embargo no dejaban de apuntar a su lado, miraban
a otro muñeco, lo cual era raro pero no de su incumbencia, nada volvería a
importar nunca más.
La campanilla del establecimiento
anunció a un nuevo comprador, ¿sería su nuevo comprador? Era una mujer
increíblemente feliz, señalando en su dirección como siempre pasaba y sacándola
del escaparate poniéndola en una caja demasiado grande para ella sola y
entonces su sorpresa aumentó al ver que tomaban a otro muñeco y lo ponían en la caja frente a ella, ese
otro muñeco era uno que ella jamás había visto en esa tienda, sus ojos dulces y
su expresión amable le recordaban a su viajero, vestía todo de negro pero sus
ojos no se veían muertos y la veían de forma persistente, tras un par de
segundos lo supo, era él, su viajero, un muñeco ¿Por qué? ¿Por qué los dos eran
muñecos? Y ¿Por qué a pesar de tan cruel destino el parecía tan feliz como
siempre lo había recordado? No podía preguntar pero en su interior sabía que su
corazón estaba destrozado.
La mujer que los había comprado estaba
feliz, todos en aquella casa parecían felices y emocionados, al llegar a lo que
parecía su habitación los dejó frente a un gran espejo y la escuchó decir
“ustedes son una pareja de amantes, al igual que yo han encontrado a su otra
mitad por eso jamás los voy a separar”
Al caer esa noche sintió un tirón en su
mano y notó que podía moverse lentamente, el viajero había tomado su mano y su
expresión le decía lo feliz que estaba de poder estar juntos, para siempre
juntos, sin importar el tiempo, sin importar nada, siempre estarían juntos y a
dónde ella fuera y cualquiera que fuera el paisaje que viera lo verían juntos
para siempre, lentamente dejó a sus labios sonreír y una única lágrima bañó su
mejilla de porcelana al sentirse completa por fin, ya no era una muñeca a la
espera, tenía por fin su final feliz.
FIN
3 comentarios:
Es una historia hermosa, llena de esperanza de encontrar finalmente lo que tanto anhela el corazón amor... Recuerdo la primera vez que la leía cuando la escribiste me hizo llorar de alegría toco mi corazón
Hermosa historia <3 hay que hacerla película! (?)
muy bonito relato
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